sábado, 4 de junio de 2011

Seguime Chango

Cubriendo la nota del día del hallazgo de una bomba de la 2da. Guerra, seguime Chango!

viernes, 3 de junio de 2011

Shanto

Ayer me reencontré con mis hijos. Hacía casi 15 días que no los veía debido a que viajé.

Los encontré enormes, crecidos no sólo en lo físico, sino con sus capacidades intelectuales más desarrolladas.

Sobre todo a Lucía, quien muy concentrada me dijo:

- maaaaami, hacia muchos días que no te veía y te extrañé (abrazo asfixiante mediante), porque vos sos mi mami, y eso es así, por siempre, aunque viajes a Suiza, Alemania, Italia y España, a España también fuiste?, bueno, eso no importa, yo te quiero mucho.

Shanto.

jueves, 2 de junio de 2011

La Dra. House

Como no podía ser de otro modo, todos tenemos nuestro karma.

Dormía lo más placenteramente posible en el vuelo que me retornaría a mí sweet home, hasta que escucho por alto parlante que la tripulación solicita la presencia de un médico. Ese es el minuto fatal, yo medio boleada aún me preguntaba, seré la única médica?

Mierda!, veo que van corriendo con el maletín de primeros auxilios hacia el asiento de un pasajero. No hubiera podido perdonármelo, quise rifar mi consciencia, pero no lo logré:

-hi, i am a Dr., esquiuuuuuusmi...

Había una mujer mayor con una crisis de angustia y un pequeño derrame nasal?, no, no puede ser que me hayan molestado por esta boludez, es esta la urgencia?, no, es por allí!, hombre mayor, color verde, sudoroso, frío, que respiraba con dificultad y yo, pensando una y otra vez, esto no puede estar pasando.

-necesito trasladarlo a un sitio donde pueda colocarlo horizontalmente, por favor, ayudenlo a llegar.

El Sr. yacía allí en el piso de la cocina del avión, todos me hablaban al mismo tiempo, yo me abstraía, quería descartar que no se tratara de un infarto, me pasaban aparatitos digitales que no tenía idea de cómo funcionaban, los probaba sobre mí, chango, habilitá un estetoscopio y un manguito de hospital para tomar la presión, en lugar de estos aparatos que son de la NASA.

En eso aparece otro hombre diciendo que era médico, yo también soy médica! Te tomaste tu tiempo para apersonarte!

-es que hace como 30 años que no hago medicina asistencial, soy psicoterapeuta, ud. Dra?
-psiquiatra
-ah, estamos en el horno, sabés la de otros médicos que deben estar haciéndose los boludos en este vuelo? Y a ud. Dra. se le da por jugar con todos los aparatitos en su cuerpo?
-Che! Media pila!, venis cuando se te canta y me gastás?!, quedate tranquilo (yo psiquiatra, disciéndole a un psicoterapeuta que se quede tranquilo, bizarro), no estoy jugando con los aparatitos digitales, estoy haciendo un curso acelerado!, lo único que no te autopruebo es el desfibrilador, ponele, vamos a trasladarlo a algún lugar más cómodo, podría ser a primera, no?

El Sr. fue a parar a primera, me ofrecieron lo mismo pero desistí, le cedí mi lugar al otro médico.

La jefa de la tripulación, un divinor de mujer (el resto también fueron todos divinores), me decía que le preocupaba el color verde esperanza del Sr. y yo le decía que estaba estable (si no pensara eso le hubiera dicho que aterrizáramos antes, pero de todos modos en ese momento estábamos sobre el océano). Insistió en si yo quería viajar en primera pero había un sólo asiento, ante mi negativa me preguntó mi número de tarjeta de millas, lo qué?, no, no tengo eso, insistieron en que complete el formulario y me otorgaron 10000 millas.

Aterrizamos todos.

Vivos.

miércoles, 1 de junio de 2011

Comer, meditar, amar (en versión moderna)

Habemus hecho un viaje que salió como piña! De los nortes de las américas como plan inicial a las europas, no está nada mal.

Hemos conocido seres hasta el momento desconocidos, lugares maravillosos.

Hemos experimentado tristezas, alegrías y desiluciones, señal de que una está viva.

Hemos reflexionado mucho, nos hemos conectado con nuestro ser, con lo más profundo de sus tinieblas, no le hemos temido a eso.

Hemos logrado ese estado de apertura y vulnerabilidad que todo viaje produce en nuestro ser.

Hemos aprendido, una vez más, que no todo lo que brilla es oro, que muchas veces creemos conocer pero que seguimos sorprendiéndonos de lo poco que conocíamos.

Hemos siempre promovido la colaboración, el acompañamiento, el apoyo...el obrar bien. No nos queda duda de ello, del camino, de las formas, sin importar el entorno o las circunstancias...del cuidado amoroso.

Hemos concluído que tenemos la consciencia tranquila, en paz. No hay fantasmas.

Hemos comido, meditado y amado, qué más podemos pedir?

Nada, nada más.