miércoles, 11 de agosto de 2010

Polaridad

Ayer fue el cumpleaños número 3 de Luleta, algo que me trajo muchos recuerdo, fui a terapia y a la noche comencé con mis clases de teatro.

En terapia hicimos un ejercicio para explorar lo femenino y masculino que todos tenemos, bueno, en realidad es una forma didáctica de expresarlo porque de lo que en verdad se trata es de una condición que está incluída en la otra, es decir, si intentáramos verlo nanopsicológicamente no existe lo femenino y lo masculino sino una relación con una serie de matices básicos de interacción.

Por eso hay quienes prefieren representarlo en el yin y yang.

Lo bueno e interesante es que descubrí que hago buen registro de mi modo yin y el yang y lo que es mejor aún, ellos están reconciliados, no hay conflicto en ello, uno asiste y acompaña al otro, quizás uno prevalezca por default sobre el otro pero no se molestan, viven y dejan que el otro viva.

Se podría decir que mi yin y yang habitan armónicamente en el ámbito de mi jurisdicción.

También comprendí que cuando esos dos aspectos litigan, confrontan y/o luchan, es decir, cuando el ying tiene la impresión de que no tiene una forma a través de la cual el yin lo hace partícipe, lo que siente es que el yin lo va a hacer sufrir, y así los aspectos se transforman en la versión más disfuncional posible, iniciando el camino hacia la bipolaridad.

Bitácora de vuelo del día 10 de agosto: fue un día movilizante, y haberlo finalizado con hora y media de improvisación es maravilloso, aunque quedes roto, es maravilloso.

2 comentarios:

Adriano dijo...

qué día amiga. qué bueno lo del teatro! a mi me daba mucha vergüenza, nunca pude..

Ximena Ianantuoni dijo...

copada!!