lunes, 28 de junio de 2010

De irracionalidades e infantilismos también vivimos



- mami, sos la mamá perfecta!

Y mientras resonaban sus dulces palabritas pensaba en que no existe nada perfecto, y sin embargo, la vida es maravillosa… parte de ese tesoro consiste en no saber -mientras sucede-, ni cuándo ni cómo se inicia una relación amorosa, ni cuando ni como se termina.

En general poco nos preocupa saber con exactitud si comenzó con el primer encuentro, el primer café haciendo catársis por circunstancias que nada tenían que ver con un inicio de nada, la primer charla profunda, el tercer intercambio de correspondencia, el primer cruce de miradas mantenidas, la primer carcajada en complicidad, el primer encuentro en intimidad.

El inicio puede asustar, sobre todo cuando nos hemos escaldado más de una vez, y ni hablar de si la última oportunidad data de fecha reciente al mismo pero, independientemente de una graduación diferencial de temor, el común denominador es que nos invade una suerte de energía extrema, una sensación de haber recibido superpoderes, una vida extra sin haber insertado una coin, un lanzallamas para matar en un segundo a todos los alienígenas, un “estado de enamoramiento”.

Wow!, ese momento es tan bellamente irracional como extremadamente infantil!.

Y queremos que dure eternamente y queremos… pero por suerte, si uno ha sido consecuente y ha crecido internamente acorde a su edad cronológica, pasa al siguiente estado, el que ofrece altos y bajos y así y todo también nos maravilla, porque se siente la compañía, la ausencia de agujero existencial, a sabiendas de que nada nos completará pero que ese vínculo es en la ecuación placer-sufrimiento de ese momento, mucho más del primero y por ende, válido para querer alimentarlo más allá de las incertidumbres, de cuidarlo invirtiendo en él nuestro cariño.

Pero claro, no por nada existen frases del estilo “todo tiene un principio y todo tiene un fin”, y sin ponernos a filosofar o a describir lo que eso significa en un vínculo amoroso quizás cabría hacerse la pregunta: cuándo se termina/ó?, con las últimas palabras que uno emitió hace quince días? habrán sido esas mismas las que firmaron el acta de defunción?, las de ayer?, las de hace 5 minutos?... eso fue todo?, las que aún no han llegado?.

Y wowwww nuevamente!... ese momento también es tan tremendamente irracional como infantil!!.

1 comentario:

Ximena Ianantuoni dijo...

qué groses JIme! hermoso escrito!
abrazo fuerte