martes, 23 de marzo de 2010

Estado



Días atrás a raíz de una conversación me quedé pensando en mis embarazos, en lo lindo que fueron, pese a todas las molestias orgánica que padecí, en lo distinto que fue cada uno, en lo especial que me hacía sentir estar embarazada, en el potencial de ese estado, en lo simbólico y luego en lo concreto, el fruto de la concepción.

El hijo, ese bebé deseado o encontrado aunque no haya sido “buscado”, ese ser humanito que crece y nos hace darnos cuenta de la capacidad amatoria que teníamos oculta antes de conocerlo.

Todo eso precedido por el embarazo, etapa en la que te sentís todo poderosa, inimputable, extremadamente movilizante, desestructurante, dinámica, intensa, poderosa, maravillosa.

Como podrás observar voy y vengo, balanceándome en esta cuerda floja que se hace llamar vida.

Y no, no estoy diciendo que quiero quedar embarazada o tener más hijos, algo en lo que me embarcaría si fuera un proyecto en pareja y no uno solitario sino, me refiero a que realmente disfruté de esa etapa.

¿Será que tengo melancolía de sentir ese estado sin estar ni desear estar en ese estado en este momento?.

3 comentarios:

Madame Lulu dijo...

yo tengo melancolía de estar esperando una gran felicidad

Paola dijo...

Si, esa melancolía se siente muchas veces, al menos a mi también me pasa, extrañar todo ese cóctel de sensaciones que vienen de la mano del embarazo, lo intensa, lo plena que una se siente y se ve, la idea de que, más que nunca, todo lo puede.
Pero se extraña con la felicidad de oir el "mami" de todos los días. Belleza de foto! Beso.

Jime dijo...

Exacto! x 2